Nutrición Energética en Tenerife
Nutrición Energética
Sabemos que nos hemos desconectado de todo lo que resulta importante y vital para sobrevivir y evolucionar.
La alimentación humana no ha escapado a esta desconexión y el consumo de alimentos ha sido modificado tanto en calidad como en cantidad a pesar de ser ésta la primera y más continuada forma de conexión y relación con el medio ambiente.
Nuestro criterio de elección, al no poseer otro, se basa fundamentalmente en “me gusta o no me gusta”. Es difícil saltar el escalón para llegar al “me conviene o no me conviene” y no digamos ya si entramos en el “es sostenible para el planeta, es ético, es moral, es justo… o no”.
Vamos a trascender el “me gusta – no me gusta” que responde a patrones aprendidos, a momentos vividos, a informaciones externas, publicidad, etc. y nos vamos a centrar en lo que nos conviene o no nos conviene.
Lo que nos proponemos, cuando trabajamos juntos es, en primer lugar, sentar las bases de nuestra alimentación, abordándolas desde diferentes prismas.
TENEMOS:

Nuestros antepasados tenían justo los valores a la inversa y, sin embargo, han sido capaces de sobrevivir, conservar el legado, tener muchísima más fortaleza que nosotros.
Y es aquí donde primero debemos indagar: en nuestra dieta tradicional, la que nos han legado nuestros antepasados. En segundo lugar, tendremos en cuenta las dietas que han hecho sobrevivir y crecer a los pueblos que han creado civilizaciones, que han evolucionado y por último, debemos aprender de aquellas culturas que han estudiado la dieta, no exclusivamente desde el punto de vista bioquímico, sino además teniendo en cuenta la energía vital de cada alimento y a qué órgano o sistema le favorece o le es desfavorable.
Definición de los alimentos:
1. Si atendemos a su composición química, pueden ser ricos en proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, sales minerales y oligoelementos. Esta visión tiene el riesgo de valorar exclusivamente los nutrientes y las calorías de modo que al descuidar otros aspectos más energéticos, no nos permiten ajustar las dietas para curar, mejorar o mantener la salud.
2. Si atendemos a su origen, pueden ser: naturales, integrales, biológicos, biodinámicos, transgénicos y terapéuticos.
3. Por sus características bioenergéticas, el alimento puede ser:
Contractivo – expansivo, constructor – desintegrador, calentador – refrescante, estancador – impulsor y terapéutico.
Una dieta terapéutica es una dieta individualizada, que utilizamos cuando necesitamos, por un lado ayudar al cuerpo en su proceso de eliminación, favorecer la salida de tóxicos y por otro mejorar la tonicidad de un órgano concreto que encontramos en deficiencia o en exceso y por ende de todos los órganos para equilibrar su energía. Con ella llevaremos a nuestro organismo al máximo equilibrio entre las energías que lo componen, y de paso equilibraremos su PH, su relación Na/K, etc. Con este fin elegiremos los alimentos en función de hacia qué órganos o grupo de órganos van dirigidos, por cuales siente el alimento esa especial atracción, qué efecto produce sobre él, si es en sí mismo un elemento equilibrador o no, el coste que tiene su metabolización, si es muy residual o no, etc.. Estudiaremos hasta el número de veces que lo consumiremos, de qué forma, frío o caliente, muy cocinado o poco, si pondremos más alimentos constructivos o desintegradores, contractivos o expansivos, estancador o impulsor, etc. Con esto lograremos una dieta temporal, destinada a mejorar una cierta condición, sumamente centrada, limpia y que moleste lo menos posible al organismo.
Por otro lado hablamos la Dieta Sustentadora de la Salud. Que será aquella provista de alimentos sanos y naturales y que tiene cierto paralelismo con la dieta terapéutica, pero es bastante más flexible e incluye algunos alimentos menos centrados o más residuales aunque con bastantes precauciones.
En la medicina actual, la dieta sólo tiene un valor preventivo, no se considera el valor energético que pueden tener los alimentos, el efecto que pueden tener sobre los órganos, sobre cada uno en particular. La nutrición clásica, de la que ya existen suficientes estudios realizados, nos habla de todo lo cuantificable actualmente, de cantidad de calorías, de vitaminas, etc. y sobre esa base, programa, elabora y prescribe las dietas. Lo cierto es que con estas pautas los problemas no sanan, se suele decir que controlan o ayudan pero jamás curan.
Sin embargo, todos experimentamos alguna vez cómo un alimento nos alivia o empeora una sintomatología. Pero ¿nos hemos preguntado si un alimento nos puede servir como medicina?
Ya a lo largo de la historia, han existido médicos como Hipócrates que han apostado por ello. Es famosa la frase “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento”. En todas las medicinas tradicionales, el alimento como terapia ha jugado un papel importantísimo. En EEUU, por ejemplo, coexisten tres tipos de dietas terapéuticas: La Pritikin, la Mc Dougal y la Macrobiótica. Todas reducen el consumo de grasas polinsaturadas, el consumo de productos animal y aumentan el consumo de fibra. De las tres, sólo la Macrobiótica hace hincapié además en la forma de preparación.
Para comprobar cómo afectan los alimentos y como los podemos clasificar, debemos tomar conciencia un hecho que casi todos intuimos y aceptamos como normal pero del que se extrae un análisis interesante: Los contrarios: yin-yang.
YIN Y YING. LOS CONTRARIOS.
En el mundo, en el Universo, cualquier fenómeno que analicemos tiene un opuesto:

También los alimentos entran en esta regla, en esta dualidad. La primera clasificación podría ser:

Uno no puede existir sin el otro, por eso son antagónicos pero complementarios. La Medicina Tradicional China ha puesto nombre a estos pares y sus nombres son el YIN Y el YANG.

Estamos buscando constantemente el equilibrio entre ellos. Si una cosa se dilata en exceso, pronto se contraerá en exceso, si tomas un batido de plátano, pronto te apetecerá algo absolutamente contrario como un huevo frito, si eres mujer, por lo general, te atraerá un hombre.
Sobre estos dos conceptos se ha escrito mucho pero vamos a llevarlo al terreno de la alimentación. Cada uno de los alimentos se puede colocar dentro del grupo yin o del grupo yang, aunque hay que tener en cuenta que son conceptos relativos, que son yin o yang con respecto a algo, que no es una clasificación absoluta. Pero, ¿Cómo sabemos si un alimento tiene características yin o yang?
Determinación de alimentos yin o yang.
a. Contenido en agua. Lo que contiene mucha agua es inmensamente yin y se pudre rápido. Lo que contiene poco agua es más yang y se conserva más tiempo.
b. Forma de crecimiento. Lo que crece hacia arriba es más yin lo que crece hacia abajo es más yang.
c. Lugar donde crece. Las plantas que crecen más al norte, en regiones frías son más yang. Cuanto más al trópico más yin.
d. Periodo de crecimiento. Lo más yin se desarrolla en verano. Lo más yang en invierno.
e. Velocidad de crecimiento. Lo que crece más rápido es más yin, lo que crece más despacio es más yang.
f. Dimensiones. Cuanto más grandes más yin, cuanto más pequeñas más yang.
g. Composición química. Más rica en Na es más yang, más rico en K más yin. Más agua más yin, más seco más yang. Existen muchos más componentes antagónicos en los elementos que nos darían las claves para diferenciar yin yang, pero nos vamos a detener más en éste.
La relación óptima en el cuerpo de Na/K está en 1/7 (1Na/7K). Cuanto más se acerque a esta relación un alimento, más terapéutico es; cuanto más se aleje, más desequilibrador. Mucho Na y poco K contrae (problemas cardiovasculares, colesterol, etc.), mucho K y poco Na dilata (asma, diabetes, etc.).
Podemos entonces saber si un alimento es más yin o más yang, aplicándole todas las reglas.
CLASIFICACIÓN DE LOS ALIMENTOS.
La primera gran clasificación que podemos realizar de los alimentos es:

Pero aún podemos ser más específicos y concretaremos más su cualidad yin o yang (expansiva o contractiva). Esta es una tabla orientativa pues faltan alimentos. La podremos concretar hasta el infinito, pero deja claro dónde se colocan los principales alimentos y nos va dando una aproximación a lo más centrado. Por supuesto, la parte coloreada se corresponde con la más equilibrada energéticamente (curiosamente coincide con los datos que tenemos de la dieta tradicional). Con ella lograremos mejorar el estado de salud.
Huevo, salazones, caviar, ahumados, queso curado Carne Roja Carne Blanca Pescado azul Pescado blanco Cereales Legumbres Semillas Frutos secos Verdura de raíz Verdura redonda Verdura de hoja Verduras frutas Frutas de suelo Fruta de árbol Azúcar Café Alcohol Drogas Medicamentos, sorbitol
Yang Yin

Cuando tomamos alimentos desequilibrados energéticamente, de un lado de la lista, creamos un apetito por su opuesto, ya que el cuerpo intenta siempre mantener el equilibrio, por ejemplo de Na y del K. Así, si tomamos carne, nos apetecerá vino, si tomamos azúcar, no apetecerá algo salado, si bebemos coñac, no llamará un puro, etc. Nuestro organismo intenta equilibrarse y lo logra durante un cierto tiempo, pero cuando agota su resistencia aparece la enfermedad. Ambos extremos son los que destruyen las bases de nuestra salud porque sometemos al cuerpo a un trabajo forzado.
PROPORCIÓN ADECUADA DE LOS ALIMENTOS.
En anatomía comparada del reino animal, cada aparato digestivo está adaptado al alimento principal de la especie. Por ejemplo, las crías que maman no tiene dientes, los rumiantes tienen un estómago que les permite digerir la fibra, los carnívoros, colmillos muy desarrollados y muela carnicera. Con nosotros ocurre que tenemos 32 piezas dentales de las cuales:
8 son incisivos, cuya función es cortar o morder alimento vegetal. (8/32)
4 caninos, con función de desgarrar alimento animal. (4/32)
20 molares suya función es moler granos y semillas. (20/32)
¿CÓMO TRABAJAMOS?
Considerando que la alimentación es básica para recuperar y mantener la salud, realizamos un trabajo individual con cada persona, teniendo en cuenta cómo está su energía, cual es su tipo de trabajo que realiza, la estación en la que estamos, el tipo de clima predominante, el momento vital, qué quiere conseguir, etc. para proporcionar las condiciones energéticas y nutritivas adecuadas, que lleven al organismo a un estado de equilibrio.


